22 de Octubre-Domingo-Santa Misa 11 hs.

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10 Consejos prácticos para rezar el Santo Rosaio

Aquí 10 consejos prácticos para rezar el Rosario todos los días, tomados del libro “El Rosario: Teología de rodillas”, del sacerdote, escritor y funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano, Mons. Florian Kolfhaus:
1. Tener el Rosario en el bolsillo
Todo católico debe tener siempre un Rosario en su bolsillo. Existe el denario con sólo diez cuentas y que puede transportarse fácilmente. Siempre que busques un pañuelo o una llave antes de salir, recuerda también llevar el Rosario de Jesús y María.
2. Aprovechar el tiempo libre también para rezar
En la vida cotidiana siempre hay un "tiempo libre" que podremos aprovechar para rezar el Rosario: cuando esperamos la consulta médica, un bus(colectivo en argentina), una llamada importante, entre otros. Y si por alguna razón una persona no desea mostrarse en una “sala de espera” como católico practicante, también puede utilizar sus manos: tenemos diez dedos, para contar con ellos los Avemarías.
3. Rezar mientras se realizan quehaceres y deporte
Muchas actividades no requieren pensar mucho, porque las hacemos mecánicamente. Cuando se pica la cebolla, se tiende la ropa o se lava el auto también se puede rezar el Rosario. Así como cuando las personas que se aman piensan en el otro sin importar la actividad que realicen, el Rosario ayuda a permanecer en sintonía con el corazón de Jesús y María.Esto también funciona para muchos deportes: correr, andar en bicicleta o nadar son actividades en las que se puede rezar el Rosario al ritmo de la propia respiración (ya sea de forma interna o en voz alta si estás solo en un campo abierto).
4. Las imágenes y la música también pueden ayudar
El Rosario es una oración contemplativa. Más importante que las palabras que usemos, es la predisposición de nuestro corazón para contemplar cada uno de los misterios. Para este propósito se puede buscar en Internet 5 imágenes que nos ayuden a contemplar cada pasaje de la vida Cristo y María. Por otro lado, la música también puede ser útil si se ejecuta en un segundo plano para encontrar paz.
5. Canalizar nuestras distracciones para rezar
Es difícil una oración en la que no surjan distracciones. Una y otra vez los pensamientos vienen a nuestra mente: la lista de compras, el cumpleaños de un amigo, una enfermedad o una preocupación. Si luchamos contra ella en la oración, a menudo es peor. Es mejor reunir estas "distracciones" y rezar un Avemaría por las personas, por los amigos y familiares, por uno mismo y los problemas. De este modo la oración se hace sincera y personal.
6. Rezar por el otro mientras nos desplazamos
En el camino al trabajo o a la escuela, ya sea en auto o en bus, en tren o caminando, es posible rezar el Rosario sin bajar la cabeza y cerrar los ojos. Rezar mientras nos desplazamos significa dedicar los Avemarías a las personas con las que hemos establecido contacto o visto durante el día; también por las empresas e instituciones que están en mi camino. Por ejemplo, si veo a un doctor en mi camino puedo rezar por las personas que atenderán sus enfermedades con él.
7. Orar de rodillas o peregrinando
El Rosario puede rezarse siempre y en todo lugar. A veces, cuando se reza de rodillas o se peregrina se puede llegar a sentir un "desafío físico". Sin embargo esto no se trata de “torturarse” o aguantar el mayor tiempo posible, sino de tener en cuenta que tenemos un cuerpo y alma para adorar a Dios. Por lo tanto, el rosario es también una oración de peregrinación.
8. Conectar cada misterio con una intención
No siempre se tiene que rezar el Rosario de corrido. A menudo puede ser útil conectar cada misterio con una preocupación particular: mi madre, un amigo, el Papa, los cristianos perseguidos. Cuanto más específico sea, mejor. La alabanza y dar gracias a Dios no deben tampoco estar ausentes.
9. Rezarlo en momentos de sequía espiritual
Nosotros los cristianos no somos “yoguis” que debemos cumplir con prácticas ascéticas para “vaciar” nuestra mente. Si bien nuestra relación con Dios está por encima de cualquier actividad, hay también momentos de sequía y aflicción en los que no se puede orar. En estos momentos difíciles, tenemos que recogernos con el Rosario y simplemente recitar las oraciones. Esto no es una charla pagana, sino que aquella pequeña chispa de buena voluntad que ofrecemos a Dios, puede fomentar que el Espíritu Santo avive la llama de nuestro espíritu. En tiempos difíciles, incluso puede ser suficiente sostener el Rosario sin pronunciar una palabra. Este estado desdichado ante Dios y su madre se convierte en una buena oración y ciertamente no permanece sin respuesta.
10. Caer dormido rezando el Rosario
El Rosario no debe estar solo es nuestro bolsillos, sino en cada mesita de noche. Cuando se intenta conciliar el sueño también se pueden rezar los Avemarías y es mejor que contar ovejas. En ocasiones solo las personas mayores y enfermas se “aferran” al Rosario por la noche debido a las promesas de seguridad, fortaleza y consuelo. Sin embargo, también en los buenos tiempos se debe recurrir a esta oración y pedir especialmente por aquellos que sufren.
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Extraido de www.es.catholic.net

Siempre es tiempo de confesión y penitencia

Examen de la propia conciencia y propósito de enmienda
Jesucristo: 1 “trata de recibir este sacramento (comunión) con grandísima humildad de corazón y con devota reverencia, con entera fe y con piadoso deseo de honrar a Dios. Examina diligentemente tu conciencia, y, según tus fuerzas, límpiala y adórnala con verdadero dolor y humilde confesión, de manera que no tengas o sepas cosa grave que te remuerda y te impida llegar libremente al sacramento. Aborrece todos tus pecados en general, y por las faltas diarias arrepiéntete y gime más particularmente, y si el tiempo lo permite, confiesa a Dios todas las miserias de tus pasiones en lo secreto de tu corazón. 2. Llora y lamenta que aún seas tan carnal y mundano, tan poco mortificado en las pasiones, tan lleno de movimientos de concupiscencia. Tan poco diligente en la guarda de los sentidos exteriores, tan envuelto muchas veces en vanas imaginaciones. Tan inclinado a las cosas exteriores, tan negligente a las interiores. Tan fácil a la risa y a la disipación, tan duro para las lágrimas y la compunción. Tan dispuesto a la relajación y regalos de la carne, tan perezoso al rigor y al fervor. Tan curioso para oír novedades y ver cosas hermosas, tan remiso en abrazar las humildes y despreciadas. Tan codicioso de tener mucho, tan reacio en dar, tan avariento en retener. Tan inconsiderado en hablar, tan, poco detenido en callar. Tan relajado en las costumbres, tan indiscreto en las obras. Tan desordenado en el comer, tan sordo a la palabra de Dios. Tan pronto para la vagancia, tan tardo para trabajar. Tan despierto para oír habladurías, y tan soñoliento para velar en oración. Tan impaciente por llegar al fin, y tan vago en la atención. Tan negligente en el rezo, tan tibio en la misa, tan poco piadoso en la comunión. Tan a menudo distraído, tan raras veces enteramente concentrado. Tan prontamente conmovido a la ira, tan fácil para disgustar a los demás. Tan propenso a juzgar, tan riguroso en reprender. Tan alegre en la prosperidad, tan abatido en la adversidad. Tan fecundo en buenos propósitos, y tan estéril en ponerlos por obra. Después de haber confesado y llorado estos y otros defectos. con dolor y gran disgusto de tu propia fragilidad. haz el propósito firme de enmendar siempre tu vida y mejorarla de allí en adelante. Enseguida, con absoluta y entera voluntad, ofrécete a tí mismo , para gloria de mi nombre, en el altar de tu corazón, como sacrificio perpetuo, encomendándome a mí con entera fe el cuidado de tu cuerpo y de tu alma.
Tomás de Kempis “La imitación de Cristo" Cap.7 Bs.As. 2013. Ed. Claretiana.

Tiempo de reencuentro
Nosotros afirmamos que la Cuaresma que hemos comenzado a transitar es un tiempo de conversión. Pero también puede ser un tiempo de reencuentro. Como sucede con aquellos amigos a quienes, por diversas causas, no vemos con frecuencia pero sentimos cerca y deseamos su presencia y compañía; algo similar puede sucedernos con Jesús. A veces, las ocupaciones, problemas o el ajetreado ritmo de vida que llevamos, parecen alejarnos de él. Por ello, estos días que nos conducen hacia la Pascua se presentan como un momento ideal para generar ese encuentro y volver a seguir los pasos del salvador.
El rincón de los jóvenes. Jorge Blanco. “La hoja del Domingo 6/03/2017

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¿LA MIRADA DE DIOS O DE LOS HOMBRES?
“Orgullo de la persona buena es el testimonio de su buena conciencia (2Co 1,12). Ten buena conciencia y encontrarás siempre alegría. La buena conciencia muchísimas cosas puede sobrellevar y muy alegre está entre las adversidades. Descansarás tranquilo si tu corazón no te reprende. No te alegres sino cuando actúes correctamente. Es muy limitado el reconocimiento que se da y recibe de personas. El reconocimiento del mundo siempre viene acompañado de tristeza. El orgullo de las personas debe afincarse en sus conciencias. No en la boca de los demás. El que desea verdadera y eterna felicidad no busca las temporales atenciones. No eres más santo si te alaban ni más pecador si te insultan. Lo que eres, eso eres, ni vales más aunque lo digan, que cuanto Dios dice que vales. Las personas ven la cara, el Señor mira el corazón.(1Sam 16,7).Las personas consideran los actos, el Señor penetra en la intención. Es indicio de humildad de espíritu actuar siempre con honestidad y no autovalorarse exageradamente. No aceptar consolarse con las atenciones de los demás es señal de gran pureza e interna confianza. Quien no requiere testimonios exteriores en favor suyo está demostrando que se ha entregado totalmente a Dios. No queda aprobado quién se recomiende a sí mismo sino a quien Dios reconoce, dice el Apóstol Pablo(2Co 10,18).Avanzar con Dios dentro de si y no dejarse condicionar por ningún afecto extraño, es la vida de la persona interior."
"Del libro “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis Ed.Claretiana. Mayo 2013”

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EL SACERDOTE: ORACION DEL DOMINGO POR LA TARDE
Los cristianos son muy exigentes con sus sacerdotes. Y hacen bien. Pero no pueden imaginar lo duro que es ser sacerdote ... Quien dio su paso al frente con toda la generosidad de sus 24 años, sigue siendo un hombre. Y no hay día en que el hombre que sigue vivo dentro de él no intente recuperar lo que un día entregó a los demás. Es una lucha continua por permanecer totalmente disponible en favor de Cristo y del prójimo. El sacerdote no necesita cumplidos o regalos complicados. Tiene en cambio necesidad de que los cristianos a cuyo cuidado está dedicado, le demuestren, con un amor cada día más entregado a sus hermanos, que él no ha ofrecido en vano su vida. Y porque sigue siendo hombre, puede tener también necesidad, alguna vez, de un gesto delicado de amistad desinteresada ... por ejemplo, esas tardes de domingo en que se encuentra solo. Esta tarde, Señor, estoy solo. Poco a poco los ruidos en la iglesia se han callado, los fieles se han ido y yo he vuelto a casa, solo. Me crucé con una pareja que volvía de su paseo, pasé ante el cine que vomitaba su ración de gente, bordée las terrazas de los cafés, donde los paseantes cansados intentaban estirar la felicidad del domingo festivo, me tropecé con los pequeños que jugaban en la acera, los niños, Señor, los niños de los otros, que jamás serán míos. y heme aquí, Señor, solo. El silencio es amargo, la soledad me aplasta ... Señor, tengo 35 años, un cuerpo hecho como los demás cuerpos, unos brazos jóvenes para el trabajo, un corazón destinado al amor. Pero yo te lo he dado todo porque en verdad que a Ti te hacía falta. Yo te lo he dado todo, Señor, pero no es fácil. Es duro dar su cuerpo: él querría entregarse a los otros. Es duro amar a todos sin reservarse nadie, es duro estrechar una mano sin querer retenerla, es duro hacer nacer un cariño tan sólo para dártelo, es duro no ser nada para sí mismo por serlo todo para ellos, es duro ser como los otros, estar entre los otros, y ser otro, es duro dar siempre sin esperar la paga, es duro ir delante de los demás sin que nadie vaya jamás delante de uno, es duro sufrir los pecados ajenos sin poder rehusar el recibirlos y llevarlos a cuestas. Es duro recibir secretos sin poder compartirlos, es duro arrastrar a los demás y no poder jamás, ni por un instante, dejarse arrastrar un poco, es duro sostener a los débiles sin poder apoyarse uno mismo sobre otro, es duro estar solo, solo ante todos, solo ante el mundo, solo ante el sufrimiento, la muerte, y el pecado.
Del libro “Oraciones para rezar por la calle” de Michel Quoist Ed.Sigueme.-Salamanca-1964”



Mensaje: Felicito por este medio a quienes trabajaron en esta pagina con todo el amor y la sabiduría, que solo el Espíritu Santo pudo inspirar en ellos. Gracias
María Isabel Sampaolesi

Agradecimiento: El Padre Jorge y la Comunidad Parroquial agradecen al Padre Maxi, el haberse brindado tan generosamente a la celebraciones de la Santa Misa de los día 10, 17 y 24 de enero.
Que Dios lo bendiga y la Sma. Virgen lo proteja. ¡Gracias Padre!