17 de Noviembre de 2019-Domingo Santa Misa 11 hs.-

25 de Marzo. Anunciación de nuestro Señor Jesucristo. Día del Niño por nacer

example graphicNIÑO DEL CUBO
No quiero creerlo, no quiero creerlo. Prefiero pensar que se trata tan sólo de un sueño macabro. Sé que la noticia ha aparecido en todos los periódicos. Sé que ayer un compañero de la sección de sucesos me contó todos y cada uno de los espantosos detalles, pero no me resigno a creerlo. No puede ser verdad. Es necesario que no sea verdad.
Aquella mañana, Carlos-un empleado de limpieza del Ayuntamiento de Madrid- se había levantado contento y empezaba su trabajo como tantas mañanas. Y fue en este cubo-este que ahora me señala-, aquí, junto a la parada del Metro de Bravo Murillo. Yo lo volqué como todos los días. Y entre los restos de comida, las latas de cerveza, los periódicos sucios, aquella bolsa de plástico-no sé por qué-me llamó la atención. La Policía ha dicho que tenía seis meses, pero yo lo ví bien, estaba entero, formado completamente, con la carita empezando a ponerse morada, con el cordón umbilical sin atar, limpio como si lo hubieran lavado a conciencia, pero con algunos coágulos de sangre seca en el vientre y sus partes de varón, y no me pida más explicaciones; llevo dos días sin poder comer. Debe de ser un sueño. Uno de esos sueños confusos y turbios que he tenido esta noche entre pesadillas y duermevelas. Me preguntaba si ese niño que empezaba a ponerse morado no sería yo mismo, si no sería la humanidad entera la que agonizaba en aquel niño abandonado en un cubo de basura madrileño. No me coge de nuevas este horror. Hace años leí ese libro vertiginoso de Litchfield-Kentish titulado Niños para quemar, en el que se describe, con datos pavorosos, el gigantesco negocio de las modernas clínicas abortivas. He visto no pocas fotos de otros cubos, supuestamente higienizados, llenos de desperdicios humanos. Sé que la cifra de niños anualmente victimados, por preciosas razones y con leyes que se creen modernas, alcanza ya la cifra de cincuenta millones (más o menos el doble anual de todas. las víctimas de la segunda guerra mundial); pero esta vez el cubo estaba a la puerta de la estación de de Metro por la que yo paso muchísimas mañanas. En ese cubo he tirado yo cientos de veces cajetillas de tabaco o periódicos leídos. Y tal vez todo ello me hace más hermano de ese inocente abandonado en tan brutal cementerio.
He soñado esta noche con ese niño. Le he visto jugar a esos juegos que nunca jugará, hacer la primera comunión que no hará nunca, soñar sueños que nunca tocará con aquellas manitas que estaban ya formadas.
He leído en algún sitio que los fetos llegan a soñar en el seno materno. Me pregunto qué formas, qué colores llegó a soñar este niño del cubo de basura. y ahora, en el mismo instante, en que escribo estas líneas, llega hasta mí el llanto del niño del piso superior al mío. Y ese llanto, que tantas noches no me dejó dormir, hoy me parece una marcha triunfal. Si llora es que vive, es que gusta este doloroso gozo de vivir. Y son ahora mis ojos los que conocen las lágrimas pensando en ese otro niño del cubo que nunca llorará.
Y me pregunto si nació del amor. Yo no quisiera condenar a su madre. Quién soy yo para condenar a nadie? Sé que la Policía busca a los autores de ese abandono homicida. Pero yo no soy un policía. No soy un juez. Soy sólo un ser humano que se avergüenza de ser hombre.
Y acuden a mi imaginación cientos de disculpas para exculpar a esa madre. Tal vez fue violada, me digo, intentando entenderla. Más debo engañarme. Conozco perfectamente los estudios científicos que aseguran que sólo un 0,3 por 100 de los abortos tienen como origen la violación. Que sólo un 0,5 por 100 provienen de razones eugenésicas de madres que temieran tener un pequeño anormal. Que incluso solo un 9 por 100 surgen de relaciones sexuales ilícitas. Que el 90 por 100 nacieron de un supuesto amor que fue posteriormente derrotado por razones económicas o por dulce egoísmo.
Me gustaría que al enterrar a este niño le pusieran en una manita una moneda y en otra una canica, como hacen los toltecas. Me gustaría que pueda jugar en algún sitio, que pueda en algún lugar comprarse pirulíes, ya que en la Tierra no encontramos patria para él.
Me gustaría que en la otra orilla no le hablen de nosotros los hombres. Que nadie le explique jamás cómo fue muerto antes de nacer. Me gustaría también que, al otro lado, se encuentre a San Ambrosio para que le repita aquello que escribió de que «Dios ama a los hombres mucho antes de que nazcan» y que «les forma con sus manos como un artesano dentro la vasija dentro del seno maternal«. Quisiera que estuviera allí San Agustín y que añadiera que “Dios forma lo mismo al hombre en el seno de una prostituta que en el de la mujer más pura, y que además, adopta como hijo suyo al que forma en el seno más contaminado.” Esa paternidad y esa filiación, pequeño mío, no te las quita nadie. Arriba nadie va a preguntarte por tu cuna, no hurgarán entre tus apellidos, completarán tus manos empezadas.
Más incompletos que tú somos todos los que hemos tolerado un mundo inhabitable. Más incompleta que tú es tu madre, la que no quiso serlo. Se quedará, mientras viva, realizando aquella terrible intuición de Rilke: abierta, como esas
madres que no pueden cerrarse.
porque aquella tiniebla echada fuera con el parto
quiere volver y empuja para entrar.
“Razones para la Esperanza” José Luis Martín Descalzo. Editorial Sigueme. Salamanca 1999

COMO VIVIR LA CUARESMA
La Mayoría de las personas busca el máximo provecho de la Cuaresma pero o saben exactamente cómo lograrlo. Así pues, presentamos 68 maneras para que las reflexionen en un ambiente de oración y cercanía con Dios. Comenzamos con lo referente a la oración:
1. Haga una lectura pausada de alguno de los cuatro relatos de la Pasión. 2. Haga una lista de las cosas por las cuales está o agradecido. 3. Ore por la gente que le hace pasar un mal rato. 4. Convierta en oración alguna actividad amorosa que haga por los demás. Por ejemplo, cuando saca la basura de la casa, cambia el rollo de papel higiénico o le ayuda a su hijo a hacer la tarea. 5. Haga oración mientras realiza una caminata. 6. Concédase tiempo para la meditación, para vaciarse de las distracciones. 7. Participe en uno de los servicios litúrgicos que su parroquia ha organizado. 8. Ore junto con su familia a la hora de los alimentos. 9. Ore mientras realiza sus mandados. 10. Cuando escuche o vea noticias respecto a alguien que está en problemas, ore. 11. Cuando esté en el mercado, ore por los campesinos y todas aquellas personas que hacen posible que los alimentos lleguen hasta su mesa. 12. Al momento de acostarse, ore por aquellas personas que no tienen hogar y que esa noche dormirán en la calle. 13. Rece diariamente el rosario y otras oraciones que son parte de la tradición católica. Dése cuenta de que está uniendo su voz a millones de personas que han orado estas plegarias a lo largo de los siglos.
14. Bendiga a sus hijos y a otros miembros de la familia cuando se retiran o regresan a casa. Trace sobre su frente la señal de la cruz. 15. Ore en los momentos de mayor tráfico, especialmente cuando se encuentra con un mal conductor. 16. Haga oración mientras está haciendo cola. 17. Si en su barrio puede escuchar las campanas de alguna iglesia, ore al escucharlas. Si no le es posible, ore al momento de escuchar otro sonido, por ejemplo, al timbrar el teléfono, cuando ladra algún perro o cuando suena el toque de salida en una fábrica cercana. 18. Ore al escuchar el ruido de una sirena de ambulancia. Ore por las personas que posiblemente estén en un problema serio. 19. Haga oración por las personas que necesita perdonar y que le cuesta mucho perdonar. 20. Eleve una oración a Dios que le ayude a pedir perdón.21. Ore por la persona que lo ha dirigido espiritualmente, sea que esté viva o muerta. 22. Ore por la persona desconocida quien, en este preciso momento, está al borde del suicidio. 23. Escoja a un miembro de su familia y ore a lo largo del día. Elija uno diariamente. 24. Asista a Misa siempre que pueda hacerlo y si puede comulgue. 25. Al final del día, dedique un momento para agradecerle a Dios. Ayuno 26. Ayune de pensamientos negativos. 27. Ayune de comer por comer, esto es, ni siquiera se moleste en pro barlo. 28. Ayune de trabajar demasiado. Descubra su personalidad al margen de su trabajo. 29. Al menos un día de la Cuaresma, ayune de todo, excepto líquidos (primero verifique esto con su doctor). 30. Ayune de ver su programa favorito durante una semana o durante toda la Cuaresma. 31. Ayune del ruido. Mantenga el silencio en casa durante una hora por la mañana y por la noche, como una forma de dar la bienvenida a la presencia de Dios en su vida y en su hogar. 32. Durante la Cuaresma medite en cómo somos tentados por los pecados capitales (soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza) y en el efecto que generan en nuestra vida diaria. 33. Ayune de llenar su agenda de actividades. Deje un tiempo libre. 34. Escoja un día para que ayune de utilizar aparatos electrónicos. 35. Ayune de juzgar a los demás. 36. Ayune de dejar todo para después. Si tiene una responsabilidad, pídale a Dios que le ayude a cumplirla. 37. Ayune de llamadas telefónicas irrelevantes durante un día. 38. Ayune de escuchar su MP3 o iPod para que se dé tiempo de escuchar los sonidos de la naturaleza que lo rodea. 39. Si tiende a aislarse de los demás, ayune de los comportamientos separatistas. 40. Ayune de silenciar la alarma de su reloj. Levántese y dedique ese tiempo a la oración. 41. Ayune de comer postres. 42. Ayune de no comprar absolutamente nada, por ningún medio, durante un día. 43. Si es posible, ayune de conducir rápido. Utilice un medio alternativo de transporte, ya sea caminar, tomar el autobús o utilizar su bicicleta. 44. Ayune de criticar a los demás verbalmente o en silencio. Procure entenderlos. 45. Ayune de enviar correos electrónicos o mensajes de texto por lo menos un día. 46. Ayune de estarse quejando. Descubra la cantidad de veces que se ve tentado a quejarse. 47. Ayune de evadir los problemas o de ahogarse en un vaso de agua, dependiendo de su tendencia. 48- Ayune de estar comparándose con los demás. Esto lleva a la desolación y la separación de los demás en lugar de sentirnos uno solo en Dios. 49. Ayune de buscar el reconocimiento por lo bueno que hace. 50. Ayune de preocuparse. Confíe en Dios.
Limosna
51. Ofrézcase como voluntario (a)en su parroquia. 52. Restrinjan sus gastos y dediquen lo ahorrado a una obra caritativa. 53. Envíen una tarjeta de saludo a un pariente, amigo o parroquiano que está confinado en casa. 54. Llamen a un amigo o conocido que recientemente haya sufrido la muerte de un ser querido. 55. Realice alguna tarea que a alguien de su familia le cueste mucho trabajo realizar. 56. Sonría con sinceridad y amplitud. 57. Busque en su ropero la ropa que no usa y que está en buen estado para donarla . 58. Preparen unos sándwiches y lIévenlos a un comedor comunitario. 59. Done a alguna escuela, hospital, biblioteca los libros que haya leído. 60. Dígale una cosa agradable a un compañero (a) de trabajo, a un vecino o [a] alguien de su familia. Comience por la persona con la cual pueda tener algún resentimiento. 61 Hable menos y escuche más. Dé a otros toda su atención. 62. Sea en el trabajo o en su lugar de descanso, busque incluir a quienes están o se sienten desplazados. 63. Cada día de la Cuaresma regale una cosa que no necesita. 64. Invite a una persona viuda a compartir una cena con su familia. 65. Sea más cortés en su actitud, palabras y acciones durante la Cuaresma. 66. Cuando vaya a comprar su mandado, pregúntele a algún vecino o persona enferma si desea que le traiga algo. 67. Antes o después de un período en el que estará sumamente ocupada, separe un tiempo considerable para estar con su familia y dedicarles toda su atención. 68. Reconozca sus propias necesidades y atiéndalas. Algunas veces los padres de familia están muy acostumbrados a controlar todo de tal manera que no reconocen sus propias necesidades. Dé a otros la oportunidad de que le ayuden a usted mismo de vez en cuando.

Para mostrar al Señor. . .

"Es hasta demasiado célebre el episodio de aquel muchacho que una mañana acompañó a un sacerdote a llevar el viático a un viejo pintor. En aquel entonces se usaba marchar en procesión con el dosel, los cirios y el incensario hasta la casa del enfermo; nuestro muchacho llevaba precisamente el incensario. Entró con el sacerdote, vio que el viejo recibía devotamente la hostia blanca y se recogía en amorosa acción de gracias. De repente el enfermo miró el incensario donde el fuego ya se había apagado, y extrajo de él un trozo de carbón, con el cual dibujó un bellísimo rostro de Jesús sobre la pared blanca, junto a la cama.
Entonces el jovencito murmuró: “Yo también quisiera poder dibujar así una figura del Señor. . .” .
El pintor moribundo dejó caer el trocito de carbón y susurró: “Para poder mostrar al Señor a los demás, basta tenerlo primero en el corazón” .
Aquel muchacho comprendió la lección y se convirtió en un gran artista: era Murillo".

Fragmento del libro” La tentación de la Alegría” De Juan Barra. Ed. Paulinas.1965. .
Bartolomé Esteban Murillo. El pintor que mejor pintó a la Virgen.
example graphic En la figura “La Sagrada Familia” .





Un cuento de Navidad
El Angel del autobús.
Me sucedió en Roma hace ya algunos meses. Una tarde de noviembre, cuando asistía como periodista a una de las sesiones del último sínodo de obispos, iba yo, con mi crónica en el bolsillo, camino de la central del télex para transmitir mis noticias al periódico. Y he aquí que, en una de las paradas del autobús, que iba casi desierto, una barahúnda de chiquillas, con sus vivos gritos y sus trajes de colores chillones, se coló dentro, como si de un hato de cabritillas se tratase. «Diecinueve billetes», pidió la monja que las acompaña.
Y de pronto el autobús se convirtió en una ensaladera de bullicio. Fue entonces cuando la pequeña se acercó a mí con su bloc en la mano. Aún la estoy viendo: su abriguillo rojo, el pelo castaño, recogido al fondo de la nuca, unos vivarachos ojos negros. .
-¿Qué es para usted la Navidad? -me preguntó. .
La miré por un momento desconcertado, sin entender a qué venia aquello. .
-Es que nos han mandado en el cole que hagamos una encuesta. .
Entendí. Las dieciocho chiquillas enarbolaban sus terribles bolígrafos y sus cuadernillos, dispuestas a asaetearnos a todos los viajeros del autobús y a todos los peatones de Roma si fuera necesario. .
-¿Qué es para usted la Navidad? -insistía la chiquilla. .
Me era difícil contestar de prisa a esta pregunta. Decir simplemente: «Navidad son los días más bellos del año», hubiera sido cómodo. Y tal vez la cría se hubiese alejado satisfecha, pues ella no buscaba tanto recibir respuestas interesantes cuanto el poder decir a la monja que había entrevistado a trece en lugar de doce. .
Podía también contestar que «Navidad son los días de vivir en familia». Pero entonces tendría que añadir muchas explicaciones. Pensaba en mi madre muerta años antes. Recordé qué distintas eran las Navidades «con ella» y «sin ella». ¿Debería entonces explicar a la niña que no hay una Navidad, sino muchas, y que cada Navidad es irrepetible dentro de nosotros? .
¿O tal vez ... ? ¿No decepcionaría yo a esta niña si no le daba una respuesta religiosa, yo, sacerdote? ¿Debía entonces contestar- le que cada Navidad era como una vuelta de Jesús a nosotros? Pero pensé que en este caso debería añadirle que para mí, sacerdote, Navidad lo era cada mañana, en mis manos, a la hora exacta de la consagración. Miré a la pequeña que me esperaba aún con sus grandes ojos abiertos y su bolígrafo posado ya sobre su blanco bloc. Sí, pensé: tal vez debería explicarle yo ahora mi definición personal de la Navidad: «Son los días en que cada hombre debe resucitar dentro de si lo mejor de sí mismo: su infancia.» Pero ¿entendería la pequeña mi respuesta, ella que, con toda seguridad, estaba ya deseando convertirse en «señorita», dejar lejos su infancia y su colegio, peinarse con una hermosa melenita y abandonar los calcetines rojos? .
Estaba allí con sus grandes ojos, como un pequeño juez, expectante, ansiosa de mi respuesta. Fui vulgar. Dije: «Navidad son los días más hermosos del año.» Y vi cómo la cría copiaba mi frase, feliz, simplemente porque, buena o mala, allí tenía una respuesta más para transcribirla mañana en su ejercicio. .
-¿Qué quiere usted decir cuando dice «felices pascuas»?.
La pequeña seguía mirándome, inquisitiva, como si tuviera perfecto derecho a mis respuestas. Y otra vez me encontré encajonado en aquella segunda pregunta que debía contestar a boca- jarro. .
¿Qué es lo que yo quería decir cuando digo felices pascuas? Nunca me lo había preguntado a mi mismo. Son frases que se dicen y escriben a derecha e izquierda sin pensarlas. Pero ¿qué es lo que verdaderamente deseo cuando hago ese augurio? ¿Deseo felicidad, salud, dinero, paz, bienestar, hondura cristiana, serenidad de espíritu? Tal vez debía responder que deseo una cosa distinta cada vez que lo digo: que al pobre le deseo un poco de segura tranquilidad; que al joven gamberro le deseo algo de la serenidad que tiene su padre y a su padre le deseo la vitalidad que tiene su hijo; que a la monja le deseo la potencia apostólica que tiene mi amigo el jocista y que a mi amigo el jocista le deseo la visión sobrenatural que tiene la monja. Pero todo esto era demasiado difícil de explicárselo a la pequeña periodistilla que esperaba allí, bolígrafo en ristre, mientras nuestro autobús trotaba por las calles de Roma. .
-Paz -le dije-, cuando digo «felices pascuas» deseo ante todo paz. .
La pequeña copió de nuevo mis palabras. Me dio las gracias. Y se marchó corriendo hacia el fondo del autobús, donde la esperaban sus compañeras. .
0-¿Qué te ha respondido, qué te ha respondido? -oí que le preguntaban. .
Y luego se" escuchando sus comentarios infantiles, gritados a dieciocho voces: .
-Yo ya tengo once. .
-Yo sólo dos. En mi casa son todos unos sosos. .
-Es que yo pregunté a los vecinos del piso de arriba... .
-Hombre, así... .
El autobús había llegado ya a mi destino y bajé de él. Las periodistillas siguieron viaje y vi cómo estudiaban los rostros de los nuevos viajeros que entraban, cavilando sobre a quiénes podrían hacer víctimas de su inocente atraco. .
Cuando me alejé, las calles me parecieron distintas. Faltaban aún casi dos meses para la Navidad, pero, de pronto, alguien me había chapuzado en ella. Y la niña del abriguito rojo me pareció un ángel anticipado para anunciarme el gozo que llegaba. .
¿Qué es para ti la Navidad?, me pregunté. Ahora ya no debla contestar con prisa, puesto que nadie esperaba mi respuesta bloc en ristre. Ahora habla que contestar de veras. Ahora era necesario descubrir si después de cincuenta y tantas Navidades vividas en este mundo seguía yo aún sin saber qué era aquello. .
Deambulé por las calles como un sonámbulo. Y desde entonces me ha ocurrido muchas veces: estoy reunido con mis amigos y, de repente, me quedo como transpuesto. Alguien estalla entonces, riéndose de mí, y dice que estoy en las batuecas. Y no es verdad: es que sigo, sigo tratando de encontrar la respuesta a las dos preguntas de la chiquilla. Porque son importantes. .
¿Y la he encontrado? Todavía no. Habrá que darle aún muchas vueltas en la cabeza. Pero estoy completamente seguro de que si este año entiendo la Navidad un poco mejor y si saludo a mis amigos con un felices pascuas menos frívolo..., la culpa, la deliciosa culpa, será de aquella chavalilla del abrigo rojo, mi ángel del autobús romano que me anunció la Navidad anticipadamente.
"Jose Luis Martin Descalzo" "del libro "Razones para el amor"

Cuentos con moraleja>
¡Cuántas personas están buscando a sacerdotes sencillos pero auténticos! Sacerdotes que reflejen de verdad el rostro de Cristo!
Hace años un sacerdote fue trasladado a la Parroquia del Espíritu Santo en Houston, Texas. Poco después de haber tomado cargo de la parroquia, una mañanita decidió tomar el autobús para dar una vuelta por la ciudad y así conocer a sus parroquianos. Se montó en un autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chófer le había dado una moneda de 25 centavos de más en el cambio.
Mientras consideraba qué hacer, pensó para sí mismo:
— ¡Ah!, olvídalo, son sólo 25 centavos. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas la compañía de autobuses recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios. !
Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la moneda al conductor diciéndole:
—Tome, usted me devolvió 25 centavos de más”.
El conductor, con una sonrisa le respondió:
—Sé que es el nuevo sacerdote. Cuando le vi subir me dio un vuelco el corazón. Entonces me vino como una inspiración de que tenía que volver a mi fe. Hace muchos años que abandoné la Iglesia. El verle a usted me hizo desear volver a la Iglesia, pero quería comprobar antes si usted era una persona honrada y digna de confiarle mi alma, y no uno más de esos que hablan mucho pero que en el fondo son unos fariseos. Es por eso que le devolví 25 centavos de más para ver qué haría usted.
Se bajó el sacerdote sacudido por dentro y dijo:
—¡Señor!, por poco vendo a tu Hijo por 25 centavos.
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Por: P. Lucas Prados | Fuente: adelantelafe.com

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10 Consejos prácticos para rezar el Santo Rosaio

Aquí 10 consejos prácticos para rezar el Rosario todos los días, tomados del libro “El Rosario: Teología de rodillas”, del sacerdote, escritor y funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano, Mons. Florian Kolfhaus:
1. Tener el Rosario en el bolsillo
Todo católico debe tener siempre un Rosario en su bolsillo. Existe el denario con sólo diez cuentas y que puede transportarse fácilmente. Siempre que busques un pañuelo o una llave antes de salir, recuerda también llevar el Rosario de Jesús y María.
2. Aprovechar el tiempo libre también para rezar
En la vida cotidiana siempre hay un "tiempo libre" que podremos aprovechar para rezar el Rosario: cuando esperamos la consulta médica, un bus(colectivo en argentina), una llamada importante, entre otros. Y si por alguna razón una persona no desea mostrarse en una “sala de espera” como católico practicante, también puede utilizar sus manos: tenemos diez dedos, para contar con ellos los Avemarías.
3. Rezar mientras se realizan quehaceres y deporte
Muchas actividades no requieren pensar mucho, porque las hacemos mecánicamente. Cuando se pica la cebolla, se tiende la ropa o se lava el auto también se puede rezar el Rosario. Así como cuando las personas que se aman piensan en el otro sin importar la actividad que realicen, el Rosario ayuda a permanecer en sintonía con el corazón de Jesús y María.Esto también funciona para muchos deportes: correr, andar en bicicleta o nadar son actividades en las que se puede rezar el Rosario al ritmo de la propia respiración (ya sea de forma interna o en voz alta si estás solo en un campo abierto).
4. Las imágenes y la música también pueden ayudar
El Rosario es una oración contemplativa. Más importante que las palabras que usemos, es la predisposición de nuestro corazón para contemplar cada uno de los misterios. Para este propósito se puede buscar en Internet 5 imágenes que nos ayuden a contemplar cada pasaje de la vida Cristo y María. Por otro lado, la música también puede ser útil si se ejecuta en un segundo plano para encontrar paz.
5. Canalizar nuestras distracciones para rezar
Es difícil una oración en la que no surjan distracciones. Una y otra vez los pensamientos vienen a nuestra mente: la lista de compras, el cumpleaños de un amigo, una enfermedad o una preocupación. Si luchamos contra ella en la oración, a menudo es peor. Es mejor reunir estas "distracciones" y rezar un Avemaría por las personas, por los amigos y familiares, por uno mismo y los problemas. De este modo la oración se hace sincera y personal.
6. Rezar por el otro mientras nos desplazamos
En el camino al trabajo o a la escuela, ya sea en auto o en bus, en tren o caminando, es posible rezar el Rosario sin bajar la cabeza y cerrar los ojos. Rezar mientras nos desplazamos significa dedicar los Avemarías a las personas con las que hemos establecido contacto o visto durante el día; también por las empresas e instituciones que están en mi camino. Por ejemplo, si veo a un doctor en mi camino puedo rezar por las personas que atenderán sus enfermedades con él.
7. Orar de rodillas o peregrinando
El Rosario puede rezarse siempre y en todo lugar. A veces, cuando se reza de rodillas o se peregrina se puede llegar a sentir un "desafío físico". Sin embargo esto no se trata de “torturarse” o aguantar el mayor tiempo posible, sino de tener en cuenta que tenemos un cuerpo y alma para adorar a Dios. Por lo tanto, el rosario es también una oración de peregrinación.
8. Conectar cada misterio con una intención
No siempre se tiene que rezar el Rosario de corrido. A menudo puede ser útil conectar cada misterio con una preocupación particular: mi madre, un amigo, el Papa, los cristianos perseguidos. Cuanto más específico sea, mejor. La alabanza y dar gracias a Dios no deben tampoco estar ausentes.
9. Rezarlo en momentos de sequía espiritual
Nosotros los cristianos no somos “yoguis” que debemos cumplir con prácticas ascéticas para “vaciar” nuestra mente. Si bien nuestra relación con Dios está por encima de cualquier actividad, hay también momentos de sequía y aflicción en los que no se puede orar. En estos momentos difíciles, tenemos que recogernos con el Rosario y simplemente recitar las oraciones. Esto no es una charla pagana, sino que aquella pequeña chispa de buena voluntad que ofrecemos a Dios, puede fomentar que el Espíritu Santo avive la llama de nuestro espíritu. En tiempos difíciles, incluso puede ser suficiente sostener el Rosario sin pronunciar una palabra. Este estado desdichado ante Dios y su madre se convierte en una buena oración y ciertamente no permanece sin respuesta.
10. Caer dormido rezando el Rosario
El Rosario no debe estar solo es nuestro bolsillos, sino en cada mesita de noche. Cuando se intenta conciliar el sueño también se pueden rezar los Avemarías y es mejor que contar ovejas. En ocasiones solo las personas mayores y enfermas se “aferran” al Rosario por la noche debido a las promesas de seguridad, fortaleza y consuelo. Sin embargo, también en los buenos tiempos se debe recurrir a esta oración y pedir especialmente por aquellos que sufren.
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Extraido de www.es.catholic.net

Siempre es tiempo de confesión y penitencia

Examen de la propia conciencia y propósito de enmienda
Jesucristo: 1 “trata de recibir este sacramento (comunión) con grandísima humildad de corazón y con devota reverencia, con entera fe y con piadoso deseo de honrar a Dios. Examina diligentemente tu conciencia, y, según tus fuerzas, límpiala y adórnala con verdadero dolor y humilde confesión, de manera que no tengas o sepas cosa grave que te remuerda y te impida llegar libremente al sacramento. Aborrece todos tus pecados en general, y por las faltas diarias arrepiéntete y gime más particularmente, y si el tiempo lo permite, confiesa a Dios todas las miserias de tus pasiones en lo secreto de tu corazón. 2. Llora y lamenta que aún seas tan carnal y mundano, tan poco mortificado en las pasiones, tan lleno de movimientos de concupiscencia. Tan poco diligente en la guarda de los sentidos exteriores, tan envuelto muchas veces en vanas imaginaciones. Tan inclinado a las cosas exteriores, tan negligente a las interiores. Tan fácil a la risa y a la disipación, tan duro para las lágrimas y la compunción. Tan dispuesto a la relajación y regalos de la carne, tan perezoso al rigor y al fervor. Tan curioso para oír novedades y ver cosas hermosas, tan remiso en abrazar las humildes y despreciadas. Tan codicioso de tener mucho, tan reacio en dar, tan avariento en retener. Tan inconsiderado en hablar, tan, poco detenido en callar. Tan relajado en las costumbres, tan indiscreto en las obras. Tan desordenado en el comer, tan sordo a la palabra de Dios. Tan pronto para la vagancia, tan tardo para trabajar. Tan despierto para oír habladurías, y tan soñoliento para velar en oración. Tan impaciente por llegar al fin, y tan vago en la atención. Tan negligente en el rezo, tan tibio en la misa, tan poco piadoso en la comunión. Tan a menudo distraído, tan raras veces enteramente concentrado. Tan prontamente conmovido a la ira, tan fácil para disgustar a los demás. Tan propenso a juzgar, tan riguroso en reprender. Tan alegre en la prosperidad, tan abatido en la adversidad. Tan fecundo en buenos propósitos, y tan estéril en ponerlos por obra. Después de haber confesado y llorado estos y otros defectos. con dolor y gran disgusto de tu propia fragilidad. haz el propósito firme de enmendar siempre tu vida y mejorarla de allí en adelante. Enseguida, con absoluta y entera voluntad, ofrécete a tí mismo , para gloria de mi nombre, en el altar de tu corazón, como sacrificio perpetuo, encomendándome a mí con entera fe el cuidado de tu cuerpo y de tu alma.
Tomás de Kempis “La imitación de Cristo" Cap.7 Bs.As. 2013. Ed. Claretiana.

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¿LA MIRADA DE DIOS O DE LOS HOMBRES?
“Orgullo de la persona buena es el testimonio de su buena conciencia (2Co 1,12). Ten buena conciencia y encontrarás siempre alegría. La buena conciencia muchísimas cosas puede sobrellevar y muy alegre está entre las adversidades. Descansarás tranquilo si tu corazón no te reprende. No te alegres sino cuando actúes correctamente. Es muy limitado el reconocimiento que se da y recibe de personas. El reconocimiento del mundo siempre viene acompañado de tristeza. El orgullo de las personas debe afincarse en sus conciencias. No en la boca de los demás. El que desea verdadera y eterna felicidad no busca las temporales atenciones. No eres más santo si te alaban ni más pecador si te insultan. Lo que eres, eso eres, ni vales más aunque lo digan, que cuanto Dios dice que vales. Las personas ven la cara, el Señor mira el corazón.(1Sam 16,7).Las personas consideran los actos, el Señor penetra en la intención. Es indicio de humildad de espíritu actuar siempre con honestidad y no autovalorarse exageradamente. No aceptar consolarse con las atenciones de los demás es señal de gran pureza e interna confianza. Quien no requiere testimonios exteriores en favor suyo está demostrando que se ha entregado totalmente a Dios. No queda aprobado quién se recomiende a sí mismo sino a quien Dios reconoce, dice el Apóstol Pablo(2Co 10,18).Avanzar con Dios dentro de si y no dejarse condicionar por ningún afecto extraño, es la vida de la persona interior."
"Del libro “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis Ed.Claretiana. Mayo 2013”

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EL SACERDOTE: ORACION DEL DOMINGO POR LA TARDE
Los cristianos son muy exigentes con sus sacerdotes. Y hacen bien. Pero no pueden imaginar lo duro que es ser sacerdote ... Quien dio su paso al frente con toda la generosidad de sus 24 años, sigue siendo un hombre. Y no hay día en que el hombre que sigue vivo dentro de él no intente recuperar lo que un día entregó a los demás. Es una lucha continua por permanecer totalmente disponible en favor de Cristo y del prójimo. El sacerdote no necesita cumplidos o regalos complicados. Tiene en cambio necesidad de que los cristianos a cuyo cuidado está dedicado, le demuestren, con un amor cada día más entregado a sus hermanos, que él no ha ofrecido en vano su vida. Y porque sigue siendo hombre, puede tener también necesidad, alguna vez, de un gesto delicado de amistad desinteresada ... por ejemplo, esas tardes de domingo en que se encuentra solo. Esta tarde, Señor, estoy solo. Poco a poco los ruidos en la iglesia se han callado, los fieles se han ido y yo he vuelto a casa, solo. Me crucé con una pareja que volvía de su paseo, pasé ante el cine que vomitaba su ración de gente, bordée las terrazas de los cafés, donde los paseantes cansados intentaban estirar la felicidad del domingo festivo, me tropecé con los pequeños que jugaban en la acera, los niños, Señor, los niños de los otros, que jamás serán míos. y heme aquí, Señor, solo. El silencio es amargo, la soledad me aplasta ... Señor, tengo 35 años, un cuerpo hecho como los demás cuerpos, unos brazos jóvenes para el trabajo, un corazón destinado al amor. Pero yo te lo he dado todo porque en verdad que a Ti te hacía falta. Yo te lo he dado todo, Señor, pero no es fácil. Es duro dar su cuerpo: él querría entregarse a los otros. Es duro amar a todos sin reservarse nadie, es duro estrechar una mano sin querer retenerla, es duro hacer nacer un cariño tan sólo para dártelo, es duro no ser nada para sí mismo por serlo todo para ellos, es duro ser como los otros, estar entre los otros, y ser otro, es duro dar siempre sin esperar la paga, es duro ir delante de los demás sin que nadie vaya jamás delante de uno, es duro sufrir los pecados ajenos sin poder rehusar el recibirlos y llevarlos a cuestas. Es duro recibir secretos sin poder compartirlos, es duro arrastrar a los demás y no poder jamás, ni por un instante, dejarse arrastrar un poco, es duro sostener a los débiles sin poder apoyarse uno mismo sobre otro, es duro estar solo, solo ante todos, solo ante el mundo, solo ante el sufrimiento, la muerte, y el pecado.
Del libro “Oraciones para rezar por la calle” de Michel Quoist Ed.Sigueme.-Salamanca-1964”



Mensaje: Felicito por este medio a quienes trabajaron en esta pagina con todo el amor y la sabiduría, que solo el Espíritu Santo pudo inspirar en ellos. Gracias
María Isabel Sampaolesi

Agradecimiento: El Padre Jorge y la Comunidad Parroquial agradecen al Padre Maxi, el haberse brindado tan generosamente a la celebraciones de la Santa Misa de los día 10, 17 y 24 de enero.
Que Dios lo bendiga y la Sma. Virgen lo proteja. ¡Gracias Padre!