Evangelio del Domingo 16 de Mayo de 2021

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos, 16-15,20. 7to. Domingo de Pascua Ciclo "B" Ascensión del Señor

15 "Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. 16. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. 17. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18. podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán». 19. Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. 20. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban".
Palabra del Señor

Lectio Divina
Vendra de la misma manera que lo han visto partir
Meditación:(Qué me dice el texto)
. «La liturgia pone ante nuestros ojos, una vez más, el último de los misterios de la vida de Jesucristo entre los hombres: su Ascensión a los cielos. Desde el Nacimiento en Belén, han ocurrido muchas cosas: lo hemos encontrado en la cuna, adorado por pastores y por reyes; lo hemos contemplado en los largos años de trabajo silencioso, en Nazaret; lo hemos acompañado a través de las tierras de Palestina, predicando a los hombres el Reino de Dios y haciendo el bien a todos. Y más tarde, en los días de su Pasión, hemos sufrido al presenciar cómo lo acusaban, con qué saña lo maltrataban, con cuánto odio lo crucificaban.
Al dolor, siguió la alegría luminosa de la Resurrección. ¡Qué fundamento más claro y más firme para nuestra fe! Ya no deberíamos dudar. Pero quizá, como los Apóstoles, somos todavía débiles y en este día de la Ascensión, preguntamos a Cristo: «¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»; ¿es ahora cuando desaparecerán, definitivamente, todas nuestras perplejidades, y todas nuestras miserias?
El Señor nos responde subiendo a los cielos. También como los Apóstoles, permanecemos entre admirados y tristes al ver que nos deja. No es fácil, en realidad, acostumbrarse a la ausencia física de Jesús. Me conmueve recordar que, en un alarde de amor se ha ido y se ha quedado; se ha ido al Cielo y se nos entrega como alimento en la Hostia Santa. Echamos de menos, sin embargo, su palabra humana, su forma de actuar, de mirar, de son reír, de hacer el bien. Querríamos volver a mirarle de cerca, cuando se sienta al lado del pozo cansado por el duro camino, cuando llora por Lázaro, cuando ora largamente, cuando se compadece de la muchedumbre.
Siempre me ha parecido lógico y me ha llenado de alegría que la Santísimo Humanidad de Jesucristo suba a la gloria del Padre, pero pienso también que esta tristeza, peculiar del día de la Ascensión, es una muestra del amor que sentimos por Jesús, Señor Nuestro. El, siendo perfecto Dios, se hizo hombre, perfecto hombre, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Y se separa de nosotros, para ir al cielo. ¿Cómo no echarlo en falta?
Si sabemos contemplar el misterio de Cristo, si nos esforzamos en verlo con los ojos limpios, nos daremos cuenta de que es posible también ahora acercarnos íntimamente a Jesús, en cuerpo y alma. Cristo nos ha marcado claramente el camino: por el Pan y por la Palabra, alimentándonos con la Eucaristía y conociendo y cumpliendo lo que vino a enseñarnos, a la vez que conversamos con Él en la oración» (Es Cristo que pasa, 117-118).
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona. .
Oración:¿Que le digo a Dios?
Señor Jesús resucitado, nos has llamado tus amigos. Hemos conocido el amor más grande: el que te impulsó a dar la vida por nosotros. Que nunca dejemos morir en nosotros la gratitud y el asombro por ese amor con el que hemos sido salvados y transformados. Que se convierta en el canto nuevo que entonamos con nuestra vida.Amén.
Fuente del libro "Evangelio y Vida " , Ed. Claretiana.