Evangelio del Domingo 2 de Octubre de 2022

Lectura del Santo Evangelio según según San Lucas 17, 3b-10
Dijo el Señor a sus discípulos: 3 "Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.4. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', perdónalo". 5. Los apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". 6 Él respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería. 7. Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a mi mesa'? 8.¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? 9 ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? 10 Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber".

Palabra del Señor

Lectio Divina
Si tuvieras Fe(Lc 17,6)
Meditación:(Qué me dice el texto)
La Palabra de Dios una y mil veces nos dice que hay que perdonar siempre. Y perdonar es difícil. Incluso, muchas veces se nos complica perdonar a las personas que amamos. Las familias, los grupos, los ambientes, están colmados de situaciones de falta de reconciliación que reclaman la capacidad de perdonar. A veces son situaciones más leves, otras son graves. En algunos casos son temas puntuales, otros son más genéricos. A veces son totalmente agudos, otros son más bien son crónicos... Pero en todos los casos se reclama con claridad de parte de Dios la actitud de perdonar siempre. Y no siempre lo tenemos claro. Muchas veces caemos en la tentación de argumentar y auto-convencernos, que en algunos casos o circunstancias podemos vernos excluídos de perdonar a tal o cual. Sin embargo el perdón siempre es imperativo. Puede ser que no podemos restablecer el vínculo con una persona porque nos ha dañado de forma muy grave ó, incluso, porque no se arrepiente y sigue haciendo el mal. Esto puede pasar. Pero siempre debe estar presente el perdón. Perdonar siempre al hermano, es imposible sin la ayuda de Dios. Es por eso que debemos asociarnos al grito de los apóstoles:¡Auméntanos la fe! No una fe abstracta y etérea…Una fe que se hace carne en las opciones y vivencias de cada día, sobre todo hoy en el arrepentimiento y en el perdón.Solo por Cristo, con Él y en Él somos capaces de estar siempre en el camino del arrepentimiento y del perdón.
Oración:¿Que le digo a Dios?
Señor, danos siempre la gracia de perdonarnos y perdonar de corazón para transitar la senda del Evangelio en los vínculos con nuestros hermanos.Amén.
Fuente del libro "Evangelio y Vida " , Ed. Claretiana.