Parroco

Nuestro Parroco.

Jorge Horacio Guita:
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El Padre Jorge Guita nació en la ciudad de Buenos Aires, pero desde muy pequeño se instaló con su familia en Temperley, partido de Lomas de Zamora; donde transcurrió su infancia y adolescencia, cursando la educación primaria y el Bachillerato en el Colegio Católico Manuel Belgrano, regido por la Congregación de Hermanos del Sagrado Corazón
Completados sus estudios secundarios, y habiendo llevado una vida práctica en la Iglesia, en torno a la Parroquia Ntra. Sra. de la Piedad, donde militó en la Acción Católica y sobretodo en la Legión de María, institución de la que fue miembro fundador, sintió el despertar de su vocación sacerdotal. Fue así que ingresó al Seminario de Vocaciones de Adultos, que funcionaba entonces en Gándara, en el año1958, bajo el Pontificado del Santo Papa Pío XII.
Pasó luego al seminario Mayor San José, de la Plata, donde cursó sus estudios de Filosofía y Teología y se inició en la enseñanza de la Catequesis. El 11 de julio de 1.965 en la Catedral de Ntra. Sra. de la Paz, de Lomas de Zamora, fue ordenado Sacerdote, por el entonces Obispo Diocesano Mons. Alejandro Schell.
Fue designado, el mismo año, prefecto y profesor del Seminario Menor Ntra. Sra. de Luján, de La Plata, comenzando una actividad docente que luego ejercería, a nivel terciario, a lo largo de 35 años, completándola en el Instituto del Profesorado Francisco de Paula Robles, de Dolores, donde finalmente se acogió a la jubilación.

Sacerdotalmente, el Padre Jorge desempeñó su Ministerio en diversas parroquias de la Diócesis de Lomas de Zamora, siendo la más destacada la de Ntra. Sra. de Fátima donde con mucho esfuerzo y al ayuda generosa de personas de buena voluntad y probada Fe católica, pudo levantar un nuevo templo parroquial. El mismo fue solemnemente bendecido el 17 de Diciembre de 1.972, con la presencia de las más altas autoridades de la Provincia de Buenos Aires.
Al mismo tiempo, fundó y llevó adelante los Ateneos Parroquiales; una iniciativa apostólica, social y deportiva, con jóvenes y adolescentes, que muy pronto pasó de la pequeñez de la oscuridad a la grandeza de la luz, de lo insignificante a lo plenamente significativo y de un simple ensayo con un grupo de niños, a una gran obra de la juventud. En los Ateneos, hubo lugar para las más diversas expresiones: encuentros comunitarios, obras de teatro, concursos literarios, jornadas deportivas y, sobretodo, los viajes y campamentos que dejaron recuerdos y experiencias imborrables en todos sus participantes. Por más de 20 años, los campamentos ateneístas llevaron numerosos grupos de chicos y jóvenes, de ambos sexos, a muchos lugares de nuestra Patria: desde Salta y Jujuy hasta San Carlos de Bariloche, desde Mendoza hasta Córdoba y Rosario, e incluso a Montevideo, en la República del Uruguay. Fueron días de alegría, desprovistos de pudores y prejuicios, en pleno contacto con la naturaleza, tal como fue creada por Dios. Pero por encima de todo, los Ateneos tuvieron siempre, en sus diversas actividades, un objetivo espiritual. La Santa Misa, los Sacramentos y la formación cristiana de jóvenes y niños, estuvieron constantemente presentes y fueron factor fundamental para que muchos profundizaran su Fe
Integró también el Padre Jorge, el Movimiento Familiar Cristiano, y en carácter de asesor, viajó en 1.981 a Estados Unidos, donde permaneció ocho meses, desarrollando diversas tareas con miembros de la Institución, de habla hispana, en el Estado de California. Dos años más tarde, sus antiguos maestros, lo invitaron a visitar los colegios de su Congregación en España, donde permaneció un año, visitando lugares de gran trascendencia religiosa, como la Basílica Ntra. Sra. del Pilar y la Catedral de Santiago de Compostela, en España, los santuarios de Ntra. Sra. de Lourdes, en Francia, y Ntra. Sra. de Fátima, en Portugal, y llegando, por primera vez, a Roma.

La Prelatura del Opus Dei lo distinguió en 1.989 con una beca, para seguir estudios superiores, en la Pontificia Universidad Romana de la Santa Cruz, donde dos años después obtuvo el título de Licenciado en Derecho Canónico. En ese tiempo visitó varios países de Europa, participó de una peregrinación a Israel, orando en los lugares del Nacimiento, Muerte y Resurrección de Jesucristo, y celebró sus Bodas de Plata sacerdotales con una Misa en la Capilla privada del Sumo Pontífice, entonces San Juan Pablo II, quien lo recibió luego en su biblioteca.
De regreso al país, hizo una experiencia pastoral en la Diócesis de Santo Tomé, Provincia de Corrientes, que concluyó en 1.996 cuando viajó nuevamente a Roma, para seguir el curso canónico del doctorado. Encontrándose aún en dicha tarea, fue invitado a incorporarse a la Diócesis de Chascomús por el entonces Obispo local Mons. Juan Carlos Maccarone. La integración tuvo efecto al año siguiente, a partir del cual se desempeñó en varias parroquias, con dos interrupciones, en 2.004 y 2.008, años en que viajó a Italia para trabajar pastoralmente en la Diócesis de Téramo, en la región del Abruzzo.
Radicado en Dolores, el 3 de julio de 2.011 el Obispo de Chascomús, Mons. Carlos H. Malfa lo puso en posesión de la Parroquia San Roque, donde permanece actualmente; administrando también la Parroquia Ntra. Sra. de la Merced, de Gral Guido. En el año 2015, con la gracia de Diós, cumplió sus Bodas de Oro sacerdotales.